The Rolling Stones, "12×5"

Luces, cámaras, acción!!! Comienza el mayor espectáculo del mundo, los Rolling Stones tocando ante monstruosas audiencias en estadios con capacidades para 80000 almas, no en vano este hecho no viene de la nada, como es muy bien sabido, la historia, su historia, se remonta al año 1963.

Puede que los Rolling Stones de los últimos tiempos, ya no signifiquen otra cosa que una potente máquina generadora de dinero, una lucrativa empresa que alimenta muchas bocas, y en definitiva la eterna gallina de los huevos de oro. Pero hubo un tiempo en que los Stones fueron un grupo de inspirados chavales capaces de componer memorables canciones inspiradas directamente por los clásicos del Blues, Soul y del Rock and Roll, en una época de irrepetible colorido y de gran ebullición artística y creativa en toda su extensión.

La capital mundial cultural de mediados de los 60 se concentró en Londres; un joven con ganas de acción y experiencias nuevas, en Londres tenía todo lo que necesitaba: moda, cine, televisión, arte, música… Hablar del “Swinging London” equivale a hablar de Richard Fraser y Michael Cooper, de Mary Quant y de la moda en Chelsea, de Annita Palenberg y Marianne Faithful, pero sobre todo de música, emisoras de radio piratas que importaron los sonidos Negros de los USA, generaron una corriente inmensa de grupos, en un principio como fieles imitadores del estilo Blues norteamericano, pero que evolucionaron a su particular visión de la música, creando en definitiva sus propios Blues. Who, Kinks, Beatles, Hollies, Small Faces, Pretty Things, y por supuesto Rolling Stones fueron solamente algunos de sus protagonistas.

“12×5” se trata del segundo LP americano de los Stones publicado en 1964, y aunque quizás no sea ni por asomo tan brillante como lo que vendría después, se nota una clara evolución de un grupo que apuesta cada vez más por sus propios temas quedando las versiones más en un segundo plano, o por lo menos, originales y versiones están más equilibradas respecto a su primer disco también del 64.

En general siempre me han gustado los primeros discos de los grupos, esos debuts muchas veces no son los mejores pero sí los más frescos, inmediatos y espontáneos. En el caso de los temas del “12×5” muestran a unos Stones como una fantástica banda de Rhythm and Blues al gusto de la época, eran uno más entre muchos excelentes grupos británicos de Blues que pululaban. Las drogas duras aún no habían entrado en la banda, los infames sucesos de Redlands que desembocaron en la detención de algunos miembros de los Stones por posesión de narcóticos tardarían en llegar, tan lejanos y más como los tres asesinatos en el concierto de Altamont; Brian Jones por entonces era un joven y saludable fanático del Blues antes de convertirse en una figura en estado semi vegetativo y acabar sus días de forma muy triste un día de 1969 ahogado en su piscina.

Los Rolling Stones del “12×5” eran unos ingenuos chavales ávidos de experiencias nuevas y diversión, pero sobre todo estaban locos por los sonidos clásicos americanos de Blues, Rock and Roll y Soul: Chuck Berry, Slim Harpo, Howling Wolf, Otis Redding o Robert Johnson eran algunos de sus favoritos. Así lo reflejan en “12×5”, reproducen los sonidos de sus maestros con una fidelidad memorable, e incluso graban parte de las canciones en los estudios de grabación Chess en Chicago, cuna de dioses como Chuck Berry, Bo Diddley, Muddy Waters o Howling Wolf.

Como en su primer LP, en “12×5” hacen un montón de versiones. Bordan el clásico de Chuck Berry “Around and around”; los Stones a lo largo de los años han hecho muchas versiones de Berry, pero esta frenética adaptación quizás sea la mejor rendición que hayan hecho nunca.
“Confessin’ the Blues” es un oscuro blues arrastrado grabado originalmente en 1940 por Jay McShann, y que aparece en el disco de Chuck Berry de 1960 “Rockin’ at the Hops”.

Consiguen escalar las listas de éxitos de la época con una impresionante adaptación de “Time is on my Side” de la reina Irma Thomas desde los pantanos de Nueva Orleans, y se puede apreciar una evidente evolución hacia terrenos más Soul, haciéndose más patente aún con grandiosas lecturas del precioso medio tiempo de Wilson Pickett “If you Need me” y “It’s all Over now” de Bobby Womack cuando formaba parte del grupo gospel The Valentinos.

Antes de que Creedence diera a conocer el clásico “Susie Q” de Dale Hawkins, los Stones hicieron una enérgica versión de menos de 2 minutos conducida por la eterna guitarra de Keith Richards.

En “12×5” la auténtica evolución de los Stones se aprecia en las composiciones propias de Jagger/Richards o Nanker/Phelge, ambos los mismos personajes pero con distintos nombres. “Empty Heart” es uno de mis temas favoritos suyos de todos los tiempos, por su sencillez, por esa armónica, por el riff de guitarra y esos coros de Keith Richard repitiendo al final de la canción “I wanna die!!!”, pura energía juvenil y un clásico adaptado por un montón de bandas de “garage” en los USA.

“Good Times, Bad Times” es un lento y sugerente Blues clásico con un Mick Jagger dando lo mejor de sí tanto con su voz como con la armónica.

“2120 South Michigan Avenue” es una dirección postal de Chicago, ni más ni menos que el punto exacto de localización de la Chess records, cuna de los más grandes del blues y Rock and Roll eléctrico, es un instrumental en la línea de Booker T and the MG’s con la estelar colaboración de Ian Stewart al órgano.

La sensibilidad Pop sale a relucir en “Congratulations” un bonito medio tiempo semiacústico arropado con una preciosa guitarra de 12 cuerdas, salió como la cara B de “Time is on my Side”.

Asombroso también ese “Grown up Wrong”, un boogie inundado por una gran guitarra slide cortesía de Brian Jones, y con Mick Jagger cantando como si de un Howling Wolf blanco se tratara y mostrándose de nuevo como excelente armonicista.

Posteriormente a “12×5” llegaron “Satisfaction”, “Play with Fire”, “Get off my Cloud”, “The Last Time” y demás singles de éxito mundial, publicaron discos básicos como “Aftermath” y “Between the Bottoms”, hicieron una acertada incursión en la psicodelia (al menos para mí) con “Their Satanic Majestics Request”, y se reinventaron a si mismos con trabajos tan sólidos como “Beggars Banquet” o “Let it Bleed”.

Después llegaron los 70, la década de los imprescindibles “Sticky Fingers” y “Exile on Main St.”. En los 80, 90 y los actuales 2000, llegó la oscuridad, los Rolling Stones palidecen ante un pasado tan glorioso plagado de tan buenos momentos.

No descubro el hilo negro si digo que los Stones se han convertido en una de las bandas más influyentes en la historia del Rock and Roll, pero como todo, también ellos tuvieron sus inicios y sus años de aprendizaje, y “12×5” constituye un buen ejemplo de esos años, allá por el lejano 1964 cuando la magia aún existía y el Blues estaba ahí.

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