Ron Asheton, Réquiem por un Stooge

No fun to hang around
Feeling that same old way
No fun to hang around

Freaked out for another day


Este párrafo es un extracto de la letra de “No Fun” grabada por The Stooges de Detroit en 1969. Esta canción, precursora del Punk, es un rabioso canto al aburrimiento que a muchos nos activó un mecanismo en el cerebro, y para bien o para mal no volvimos a ser los mismos. Desgraciadamente el pasado 6 de enero nos llegó la triste noticia del fallecimiento de Ron Asheton a los 60 años, miembro fundador de los Stooges junto con su hermano Scott, Dave Alexander e Iggy Pop. Ron fue el guitarrista de los dos primeros LP’s del grupo, “The Stooges” (1969) y “Funhouse” (1970), y más adelante se pasó al bajo en el imprescindible “Raw Power” (1973), último disco relevante del grupo.

The Stooges, partiendo del Rock and Roll clásico, fueron creadores. No eran unos virtuosos pero si tremendamente sólidos e imaginativos, tocaban al máximo volumen y no se andaban con rodeos, iban directos al grano y su música reflejaba lo que eran: peligrosos, pendencieros e inconformistas.

El estilo de Ron Ashenton como guitarrista ha trascendido al tiempo, espacio y a la propia muerte, y por derecho propio se ha convertido en un punto de referencia fundamental de la música Punk, y un elemento básico para comprender la evolución del Rock and Roll desde finales del los 60.

Como muchos jóvenes americanos de mediados de los 60, a Ron Asheton le influyeron decisivamente todos esos grupos clásicos de la llamada “Invasión Británica”. Él mismo nos lo cuenta: (…) Dave (Alexander) me propuso que fuéramos a Inglaterra. Vendí la moto, una Honda 305, y nos fuimos. Vimos a los Who en el Cavern. Townshend empezó a destrozar la Rickenbacker de doce cuerdas. El caos era total. Los gritos del público no eran de felicidad, eran aullidos animales. Yo tenía miedo. No era divertido, pero estaba hipnotizado. Aquella música conducía a la gente a extremos peligrosos. Entonces me di cuenta de que aquello era lo que yo quería hacer.

En 1968 se forman los Stooges y al año siguiente fichan por “Elektra Records” y graban “The Stooges”, que contiene clásicos absolutos como “1969”, “I wanna be your dog”, “No Fun” o “Real cool time”, algunos de ellos compuestos sobre la marcha ya que apenas tenían repertorio. El productor John Cale les repetía continuamente que los amplis tan altos no sonaban bien. En palabras de Ron: (…) no sabíamos tocar si no era a ese volumen (…) Al final, llegamos a un acuerdo. Bajamos los amplis al nueve.

En 1970 los Stooges grabaron “Funhouse”, para muchos su mejor disco, completamente diferente al anterior, más improvisado y con una evolución hacia formas de Jazz libre gracias al Saxo del quinto Stooge, Steve Mackay. Las guitarras de Ron Ashenton, al igual que los colores de la portada de la carpeta, parecen sacadas del mismo infierno, son un exorcismo de distorsión pasadas por “Wah-Wah” generadoras de una música tan radical como primaria. Así lo describe Asheton: La paz y el amor tenían poco que ver con aquellas canciones. Nos daba igual que la gente se sintiera bien. Nos interesaba más lo que estaba pasando en realidad, lo aburrido que era todo, cómo te tratan en realidad. La palabra perfecta para describir nuestra actitud era “Basura”. Que les den por saco, somos basura, nos da igual.

A pesar de publicar grandes discos y de ofrecer conciertos que a nadie dejaban indiferentes, la convivencia en el grupo era cada vez más difícil, y la entrada de las drogas duras no ayudaron a mejorar la situación. A pesar de todo hay anécdotas divertidas que el mismo Asheton relata:

Cada vez que tocábamos en Nueva York, venía un tipo y nos daba un frasquito lleno de cocaína. Una noche estábamos sentados en el camerino con Miles Davis, y al final llega el tío y tira un buen montoncito sobre la mesa. Imaginad la escena; la cabeza de Miles Davis junto a la de los Stooges, todos esnifando. Allí no quedó nada. Más tarde Miles Davis diría de nosotros: “Los Stooges son originales, tienen alma”.

Al poco tiempo expulsan del grupo al bajista Dave Alexander y entra en su lugar James Williamson. Ron Asheton lo describe así: (…) Empezamos a probar a gente, y James Williamson se presentó a la prueba. Yo tocaba todo acordes potentes, mientras que él utilizaba acordes más melódicos, iba un poco más allá de mi estilo Stooge. Nos pareció bien, era un tipo que ya conocíamos, y era buen guitarrista.

Los problemas de adicción a la heroína entre algunos miembros del grupo se acrecentan, los Stooges son una máquina de quemar dinero y la discográfica pronto se cansa y les echa a la calle. Iggy Pop viaja a Nueva York y coincide con David Bowie y su manager Tony DeFries, resultado: al día siguiente Iggy firma un contrato con la CBS y viaja a Londres con James Williamson para grabar un nuevo disco. Ron Asheton nos cuenta la incorporación de su hermano y él al resto del grupo: Iggy y James se fueron a Inglaterra, y al cabo de tres meses, típico de Iggy, me llama y me dice, “Hemos probado cien baterías y cien bajistas, y no encontramos a nadie suficientemente bueno. ¿Por qué no venís tú y tu hermano a tocar la batería y el bajo?”.

Efectivamente los hermanos Asheton viajan a Londres y en 1972 graban “Raw Power”, último disco del grupo y para mi el mejor. Ron Asheton ejerce de bajista y se ocupa de las guitarras un inspiradísimo James Williamson. Aunque las mezclas finales de “Raw Power” son un desastre, sin apenas oírse el bajo y la batería, las ocho canciones que lo contienen son a cada cual mejor. Como nunca es tarde, este problema técnico lo solventó Iggy Pop en 1996, y remasterizó el disco con un corte mucho más violento que el original, donde pueden apreciarse todos los temas en su máximo esplendor gracias a ese muro de sonido con vocación para reventar tímpanos.

Después de “Raw Power” los Stooges se separaron definitivamente. Ron Asheton colaboró con cierta frecuencia con Iggy Pop, a mediados de los 70 formó The New Order con otros ilustres nombres de la escena de Detroit, también tocó con Destroy All Monsters a finales de los 70, o con New Race a principios de los 80, este último grupo formado por miembros de los australianos Radio Birdman enormemente influidos por el sonido de los Stooges.

Desde la separación de los Stooges en 1974 se fue generando una gran expectación hacia el grupo y el mito fue en ascenso. Después de todo el vendaval del Punk del 77 y del Grunge de principios de los 90, que tomaban a los Stooges como uno de sus máximos referentes, el mito creció cada vez más. Ante la demanda, en 2002 el sueño se hizo realidad y se juntó la formación original de los Stooges, con Mike Watt sustituyendo al fallecido Dave Alexander. Desde entonces han tocado en un montón de conciertos, sobre todo festivales, pero ya no es lo mismo, ya no son esos jóvenes inconformistas que no encajaban en el orden social. Los Stooges del nuevo milenio, desde mi punto de vista, son un grupo de Rock inofensivo y muy profesional que explota su glorioso pasado sin apenas factor sorpresa, excepto cuando tocan alguna de sus nuevas canciones, que palidecen al lado de las clásicas. Después de la muerte de Ron Asheton no se sabe bien cual será el futuro de los renovados Stooges, pero por suerte quedan los discos del pasado que siempre nos permitirán viajar a la esencia misma del Rock and Roll.

Los extractos de las declaraciones de Ron Asheton los he copiado del imprescindible libro “Por favor mátame: la historia oral del Punk”

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