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The Clash, "At Shea stadium"

noviembre 7, 2009

Estamos en 1982, los Clash actúan en el Shea Stadium de Nueva York ante miles de personas. Si a mediados de los 70 a Mick Jones, Joe Strummer y compañía les hubieran dicho que iban a llegar tan lejos no se lo creerían. Atrás quedaron los viejos tiempos de The 101’ers y London SS, una época rebosante de ingenuidad, comunas “squatters” en el corazón de Londres y mucha música. Folk y Rock and Roll clásico, pero también proto punk directo a la vena (MC5, Stooges, Deviants), y en el medio de todo ese vaivén, el Pub Rock tan en boga en 1975.

Los Clash fueron de los grupos más longevos de su generación, mientras que muchos de los grupos punk que surgieron como una exhalación se quemaron con la misma rapidez que una moda pasajera, Los Clash crecieron y experimentaron con diversas texturas musicales. Fueron grandes, incluso sus momentos más bajos son enormemente disfrutables, siempre con esa impronta tan personal que les hace únicos. The Clash grabaron un puñado de discos que cambiaron el curso de la música, fueron comprometidos, vibrantes y siempre arriesgados. La magia duró de 1976 a 1986, pero según algunos tuvieron que haberlo dejado antes. Quizás en sus últimos años fueran engullidos por los conflictos internos y personales, pero sobre todo por su propio éxito. Aún así su carrera fue brillante como pocas.

Volviendo a aquél 12 de octubre de 1982, The Clash compartieron cartel con David JohansenNew York Dolls) y The Who. En el mismo día coincidían 3 de los máximos exponentes de la música Punk en distintas épocas. The Who hacia mediados de los 60 arrasaron el sistema a golpe de feedback y melodía, New York Dolls a principios de los 70 aportaron maquillaje y guitarras asesinas y The Clash en la segunda mitad de los 70 pasión y compromiso. Aquél día los Clash se jugaban mucho, conscientes del numeroso publico, guapos y famosos incluidos, tenían que salir a por todas. Probablemente estuvieran nerviosos, se jugaban su prestigio al otro lado del Atlántico y debían apartar sus diferencias y fricciones internas, sencillamente tenían que funcionar de nuevo como una banda unida, y vaya si lo consiguieron.

Tras la introducción de Kosmo Vinyl, Joe Strummer suelta un “Welcome to the Casbah club”, y a partir de ahí el grupo arroja un tema tras otro como si el tiempo no hubiera pasado, como en los viejos tiempos pero con la experiencia que da los años. El repertorio fue de lo más acertado, se trata de una generosa selección de algunos de sus mejores temas desperdigados por todos sus discos. Abren con un incendiario “London Calling” que es pura anfetamina a punto de explotar, Strummer presenta a Mick Jones para cantar “Police on my back”, el estadio se viene abajo en una ovación única. Paul Simonon relaja los ánimos con los aires reggae de la fantástica “Guns of Brixton”. De nuevo Joe Strummer se arranca con “Tommy gun”, un single perfecto con categoría de himno. Quién piense que el rap y el hip-hop son incompatibles con el Punk-Rock ahí está “Magnificent seven” para rebatirlo, que empalma con un brillante “Armagideon time” de ascendencia Reggae.

Le damos la vuelta al disco y nos encontramos con “Rock the Casbah”, un digno ejemplo de lo que debería ser la música disco según los Clash. A partir de ese momento la temperatura sube tema a tema y minuto a minuto hasta el final. “Train in vain” es el maravilloso tema oculto de “London Calling”, que curiosamente es el de más proyección comercial; canta Mick Jones, y como no podía ser de otra manera la banda suena como un cañón pero sin perder los matices originales de la obra de estudio. “Career of oportunities” regresa a los tiempos del glorioso primer disco, con una versión convincente y llena de mala uva, donde pagan la deuda a los Ramones. “Spanish boms” de “London Calling” la odié la primera que la escuché, pero con el tiempo me fue atrapando, y la versión aquí interpretada no es ninguna broma, las guitarras crujen y al grupo se le nota que se mete de lleno en el tema. “Clampdown” pertenece de nuevo a su disco más celebrado (“London Calling”), y añade textura punk a toda esa fantástica colección de canciones. La versión presente es simplemente fantástica y queda propulsada por un comunicativo Joe Strummer. “English civil war” es otro encabritado himno punk incluido en su segundo álbum, y volviendo al estadio Shea, el grupo lo resucita de entre los muertos gracias al buen hacer de Mick Jones como guitarrista solista. Para concluir The Clash cierran con ese rompe-pistas cervecero que es “Should i stay should i go”, con Jones y Strummer repartiendo “versos” y guitarrazos a diestro y siniestro, y de despedida, que mejor que hacerlo con “I fought the law”, de ese chico tejano muerto en los 60 en extrañas circunstancias llamado Bobby Fuller, y como no, la versión aquí incluida no tiene fisuras, con ese respeto por el Rock and Roll clásico y esa clase innata que posee de la banda, y nunca mejor dicho.

“Police on my back” uno de los momentos iniciales y mejores del álbum


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