The Beasts of Bourbon


The Beasts of Bourbon siempre me han parecido un grupo fascinante. Desde que un amigo de mi ciudad (¡bien por Julio!) me pasó un doble LP titulado “From the Belly of the Beasts”, su música me ha acompañado con frecuencia. Recuerdo perfectamente aquél momento, era 1993 y quedamos para intercambiar discos, ambos teníamos gustos comunes por la música más corrosiva y primitiva, y de repente me muestra ese disco de los Beasts of Bourbon, con su infame portada de tonos azulados en donde aparecía un tipo de cintura para abajo marcando bello púbico, que por lo menos tenía el decoro de ocultarnos sus atributos con una botella de whisky en la entrepierna. A simple vista, el disco me daba muy mal rollo, pero mi amigo insistió y a pesar de mis reservas me lo llevé. Llego a casa, lo pongo, y madre mía!!!, esos temas eran mortales de necesidad!!! Esos tíos eran capaces de cualquier cosa, de tocar cualquier estilo, desde Hard-Rock hasta conmovedoras baladas de precioso Country, eran una verdadera banda de Rock and Roll en cualquier sentido. Además su inquietante música tenía un lado chungo repleto de maldad, transpiraban peligro, desesperanza y mala leche. En definitiva, los Beasts of Bourbon, son y serán un grupo avocado a la segunda división de grupo de culto, aunque desde mi punto de vista sean de los grandes.

Desde entonces el mito de los Bourbon ha ido creciendo en mi alma a ritmo exponencial. El tiempo pasa hasta el 2005. Sin tiempo a pensarlo nos llega la noticia de que los Beasts of Bourbon se reúnen, y para más inri tocan en España en el Azkena Festival del 2005. Como uno se hace mayor, y el tema festivales da cada vez más pereza, obvia la cita. Según las “malas lenguas”, para algunos, los Beasts of Bourbon fueron de lo mejor de esa edición del festival. La expectación crece y uno mantiene las esperanzas de verlos en una sala en condiciones tocando ellos solos. Llegamos al 2006, y sorpresa, los Bourbon hacen gira española y pasan por Madrid. Las expectativas de ver a esa tremenda banda en directo, que tanto me ha marcado, son muy altas. Por fin llega el día, y el concierto que ofrecieron en la madrileña sala Copérnico fue muchísimo mejor de lo esperado. Jamás lo olvidaré, aún me impresiona recordar a esos cinco tíos en el escenario: el imponente Tex Perkins como auténtico motor del grupo, Spencer Jones es la puñetera definición del Rock and Roll, Brian Hooper luchando por mantenerse en pie, Tony Pola con esa mirada como si estuviera de vuelta de todo, y como no, Charly Owen, uno de los guitarristas más imaginativos que he escuchado jamás, que seguro conocen bien los que disfruten del imprescindible “Distemper” de los New Christs. Estas personalidades únicas ofrecieron un concierto intenso, incendiario y sin fisuras. Luego, al poco tiempo, llegó un trabajo nuevo, “Little Animals”, un disco que no defrauda y que está a la altura de sus mejores obras, incluido ese doble disco recopilatorio de rarezas que tanto me marcó. Actualmente, Los Beasts of Bourbon, se han sacudido las malas pulgas, y por lo visto se han separado de nuevo. Pero no importa, al fin y al cabo siempre se han tomado los Bourbon como una banda secundaria, y quizás dentro de un tiempo, si aún siguen vivos (ellos y nosotros) vuelvan con más ganas y fuerza que nunca.

Empezando por el principio, The Beasts of Bourbon, nacieron en Sydney (Australia) en 1983 como un proyecto paralelo, compuesto por miembros de Dum-Dums (Tex Perkins), Hoodoo Gurus (James Baker), Johnnys (Spencer Jones) y Scientists (el gran Kim Salmon y Boris Sujdovic), aunque con el tiempo la formación ha ido cambiando. Debutaron en 1984 con “The Axeman’s Jazz”, un disco grabado con 3 duros y en directo en una tarde cualquiera, pero con unos resultados apabullantes que oscila entre el Country, el Blues pantanoso y Rock and Roll regado de whisky en la tradición del “Exile on Main Street” de los Stones, con ataques epilépticos de Blues y Rock and Roll que evocan a los Cramps o Gun Club.

The Beasts of Bourbon, como se ha dicho antes, es un proyecto secundario para dar rienda suelta a los sagrados mandamientos de la mala vida, y permanecen en estado de hibernación hasta 1988, fecha en que se separan The Scientists, y de paso el resto de los Bourbon aprovechan para salir de sus cavernas y publican “Sour Mash”. Para muchos su mejor disco, con diferencias significativas respecto a su debut. Cambian el Country por el Blues, el Punk por la música industrial, pero independientemente de estilos, es un disco vibrante, de fuerte personalidad, y sobre todo repleto de grandes canciones. En “Pig” y “Hard for you” suenan provocativos, “Driver man” es un viaje al núcleo de todas la adicciones, en “Hard Working Drivin’ man” rinden homenaje al Capitán Beefheart, “Flathead” sigue los esquemas “ruidistas” de los añorados Scientists, “Watch your step” es un blues ortodoxo y amenazante, “Today i started loving you again” es una sobrecogedora balada que recuerda el estilo Country de sus inicios.

Los Bourbon son ante todo una banda de directo, y en esta época giran por todo el mundo creándose una especie de culto en países como Alemania. Este reconocimiento les envalentona y son capaces de tocar cualquier estilo que se propongan (Blues, Jazz, Doo Wop, Rock and Roll, Pop o Rumba bastarda), pero siempre con un toque lleno de enfermiza intensidad y gusto por experimentar. Finalmente esta rúbrica se plasma en “Black milk” de 1990, que ahonda más el camino trazado por “Sour Mash” pero de manera más excéntrica y radical. Desde mi punto de vista, aunque no sea de “fácil escucha”, es su mejor trabajo. “I’m so happy i could cry” es un dardo de dolor de moribundo desamor, “Hope you find your way to heaven” es el epitafio perfecto, “Cool fire” rememora su toque Country primerizo, “Bad Revisited” y “Excution Day” son himnos que no envejecen siempre presentes en su repertorio, “Blue Stranger” es un sorprendente tema de Doo Wop clásico, “El Beasto” es un oscuro experimento semi instrumental, e incluso reviven a Hound Dog Taylor con la tremenda “Let’s get Funky”, otro clásico de su repertorio en directo.

Posteriormente sacaron “The Low Road” (1991), luego se separaron y como despedida publicaron el imprescindible recopilatorio de rarezas “From the Belly of the Beasts”, citado al principio. En 1997 volvieron de nuevo con “Gone”, ya sin la formación original. Al poco se separaron de nuevo, hasta su última reunión del 2004, período en el que parieron un disco en directo (“Low Life”) y otro estupendo trabajo de estudio con canciones nuevas (“Little Animals”).

Hace escasos meses el sello discográfico Bang! records, ha reeditado los tres primeros LP’s del grupo en una jugosa caja, con el formato original de los discos, un librito con anotaciones de todos los miembros del grupo involucrados, con las letras de las canciones, un bonito póster para decorar tú habitación en tus noches oscuras, e incluso contiene algún tema extra sin desperdicio. En definitiva, se trata del sueño húmedo de cualquier fan del Rock and Roll australiano, amante de sensaciones fuertes y pupilas dilatadas.

Los Bourbon en su segunda visita a Madrid con el consiguiente mosqueo de Tex Perkins debido a algún problema “técnico”

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Una respuesta to “The Beasts of Bourbon”

  1. Anonymous Says:

    Si señor, que buenisimo recuerdo aquellos tios greñosos en la Sala Copernico !!Bien por Pepo siempre en el frente recordando donde está lo bueno, y de lo bueno ¡lo mejor!

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