Miguel Angel Villanueva, "Ningún Cielo"

¿Quién es Miguel Angel Villanueva? En resumen es un tío grande. Lleva componiendo grandes canciones desde finales de los setenta, o principios ochenta, ya sea con los Auténticos, los Plomos o con los Brujos. Pero no es hasta el año 2004 en que edita su primer y único trabajo en solitario hasta la fecha. Se llama “Ningún Cielo” y es una debilidad personal, uno de esos discos que uno exprime hasta que el reproductor de CD’s echa humo, mientras los incansables altavoces repiten una y otra vez esas inmortales melodías ancladas sobre todo en la psicodelia británica, pero también en la Nueva Ola de mediados y finales de los 70, que tan buenos momentos proporcionaron gente como Graham Parker o Elvis Costello, e incluso hay trazas de Soul hecho en Motown, o de contundente Rhythm and Blues, pero siempre bajo el poder del Pop más exquisito con la visión particular de su autor.

Volviendo a “Ningún Cielo”, dado el escaso interés en el proyecto, el disco es financiado por el propio Miguel Angel, una prueba más de lo mal que cuidamos a nuestros autores, que a partir de un ajustado presupuesto, Villanueva da el triple salto mortal, se va a Londres a grabar el disco y para la ocasión cuenta con una banda de lujo, ni más ni menos que la sección rítmica de Bronco Bullfrog, un contundente grupo inglés de influencias sixties, que a mediados de los 90 obtuvo cierto reconocimiento en nuestro país. El disco cuenta además con delicados arreglos de violines, cellos, vientos y oboes, coordinados por otro grande en la sombra, ni más ni menos que Pete Dello, más popular en los 60 por los maravillosos Honeybus.

“Ningún Cielo”, a pesar de su gestación británica está cantado en Español. Villanueva no solo brilla por su talento compositivo, también es un exquisito letrista que no tiene necesidad de parapetarse en el inglés; tiene muchas cosas que decir gracias a un universo personal entre el cielo y la tierra, la realidad y la alucinación. En total son 14 joyas artesanales que bien valen lo que cuesta el disco, en una época donde parece que está mal visto pagar por un disco, aunque el contenido sea de lo más brillante. “Entre el cielo y el suelo” es un himno con frases legendarias (“a veces pienso que lo intenso debe sobrevivir, y que en el suelo no hay ningún cielo a donde ir”). “Los días que no volverán” es puro Beat con sabor a Motown, una canción Pop perfecta que bajo una música alegre esconde un texto demoledor que habla de la imposibilidad de recuperar el tiempo perdido; tan perfecta y dulcemente Pop es “Verdades de alquiler”, pero con vientos y cuerdas surcando la canción. “Luna metálica” sigue un patrón parecido a “Taxman” de los Beatles, y narra un surrealista amor imposible entre la luna y el sol. “Nubes” es un breve y precioso interludio donde se aprecia la maravillosa mano de Pete Dello. “Oración a San Judas” es la más rockera del lote: sólida sección rítmica, musculoso riff y efectivo solo de guitarra dan soporte a otra excelente letra que apela al cinismo para sobrevivir en estos tiempos modernos. “El 27 de nunca” es una preciosa muestra de psicodelia que evoca la nostalgia y la pérdida amplificada por teclado y efectos de “phasing” y “wah wah”. Todos los temas son pequeñas maravillas, pero mi favorito es “Miedo en la estación”, toda una explosión de música energética, con reminiscencias de Phil Spector, con una visión particular del muro de sonido a base de contundentes guitarras, palpitantes baterías, crujientes saxofones y unas voces que elevan el espíritu, un espíritu anegado por la locura y la alucinación presentes en el tema con ese instinto Pop tan característico en Villanueva.

En “Ningún Cielo” Miguel Angel Villanueva lanza saludos “elípticos” a todas las reinas equivocadas, Mike Kennedy, a los que se creen sus verdades, a Lavern Baker, a las nubes, a todo lo imposible y a Arthur Lee, a Lucio Battisti, a nuestros secretos pecados amigos, a Roy Wood y a los viajes multicolores, y también a los perdidos lectores de la letra pequeña. Además dedica el disco a quienes todavía tienen memoria, y a la sociedad antigravitatoria. Sin duda Miguel Angel es alguien con una sensibilidad especial y un talento enorme, que ante todo ama la música y cree en ella. Esperemos que pronto mueva ficha, y nos deleite con otra de sus maravillosas obras.

“Los días que no volverán” tremendo pepinazo Pop multicolor teñido de nostalgia

“Miedo en la estación” un clásico fulminante

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3 comentarios to “Miguel Angel Villanueva, "Ningún Cielo"”

  1. angeloso Says:

    grandisimo disco, por una vez le veo ventaja al cd, pues si lo hubiese comprado en vinilo lo tendría desgastado de tanto ponerlo, a ver cuando nos vuelve a sorprender con un nuevo disco. Solo un pero…. que portada mas fea tiene el cd!!!

  2. Pepo Says:

    La verdad que la portada no es demasiado acertada, pero los grandes resultados finales del disco incluso hacen que se la coja cariño. En cuanto a la edición en vinilo, ya podían publicarlo al igual que hicieron con "Sin ver el sol", pero supongo que será todo una cuestión económica.saludos

  3. Anonymous Says:

    Me gustan las canciones que has elegido. La carátula me parece excepcional.

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