Archive for 14 abril 2010

Matthew Sweet y Susanna Hoff, "Different Drum"

abril 14, 2010

Michael Nesmith es uno de esos tipos inquietos y polifacéticos que ha sabido jugar con las bazas de la industria del entretenimiento de manera admirable. Son muchas las labores que ha ejercido: actor, productor, empresario o escritor, pero sobre todo ha destacado por ser un músico y compositor lleno de talento, su trayectoria lo avala. Desde muy temprana edad Michael se pateó los garitos de la escena Folk californiana, hasta que a mediados de los 60 fue seleccionado entre cientos de candidatos para formar parte de The Monkees, una de las bandas americanas virtuales más populares y exitosas de la época.

The Monkees fueron ideados por Bob Rafelson, un director y productor imprescindible del cine del Hollywood de los 70, para protagonizar una serie de televisión como respuesta al multitudinario éxito de los Beatles en los 60. En sus inicios The Monkees estuvieron tele-dirigidos por la industria, restándoles credibilidad, y para colmo, en sus primeros discos, los miembros originales ponían la cara y poco más, dejando la labor musical a prestigiosos músicos de sesión, y cuando el grupo tuvo control artístico, ya era demasiado tarde, la crítica ya había sembrado la semilla del desprestigio y el público les dejó de lado, una pena dada la evolución del grupo hacia un Pop cada vez más preciosista. A pesar de todo, la presencia de Nesmith en los Monkees fue fundamental desde el principio, cobrando más importancia disco a disco gracias a sus composiciones tan buenas como las de asalariados del grupo como Carole King, Neil Diamond, Jeff Barry o Tommy Boyce.

Antes del éxito de The Monkees, Mike Nesmith ya se había hecho con una reputación en la escena folk californiana gracias a su enorme talento como compositor. En 1966 escribió “Different Drum” que grabaron The Greenbriar Boys, pero realmente fue inmortalizada por la interpretación de una jovencísima Linda Ronstadt y su grupo The Stone Ponys en 1967. La canción es una maravilla, parece estar hecha a la medida de Linda, y resume a la perfección lo que se cocía en California a mitad de los 60. Son dos minutos y medio de Pop luminoso, con barrocos arreglos de cuerda y piano, pero impulsada por la enorme influencia de los Beatles, tan presentes antes, ahora y siempre. La letra también acierta en la diana, sencilla y directa, que habla de desamor, pero también de honestidad y seguir caminos diferentes de una forma natural.

“Different Drum” con el tiempo se ha convertido en un clásico. Ha sido interpretada por grupos de Garage, Punk, Country o Independientes, casi siempre con resultados satisfactorios; cuando se tiene delante una buena canción es difícil fallar. Personalmente la versión que más me gusta de las que he oído, es la que hicieron Susanna Hoffs y Matthew Sweet en el 2006 en su disco de versiones “Under the covers Vol. 1” (cuya segunda parte se editó el pasado año). Como es bien sabido, Susanna Hoffs formó parte de The Bangles en los 80, y Sweet es dueño de una excelente carrera en solitario, eslabón perdido entre Television y Beatles. Volviendo a “Different Drum”, aparte de contar con invitados de lujo como Van Dyke Parks (arreglista y compositor de Beach Boys) o Ivan Julian (guitarrista de Richard Hell and the Voidoids), la interpretación es irresistible, un caramelo que se derrite en el corazón bastante ajustado al original, con sus arreglos de cuerda, guitarras acústicas y de doce cuerdas, propulsada por una dinámica batería y unas leves pinceladas de psicodelia; pero esta versión alcanza una nueva dimensión de belleza gracias a las voces de sus protagonistas, Susanna Hoffs como voz principal suena radiante y fresca, y Matthew Sweet con sus coros la sigue muy de cerca como si fuera una segunda piel que envuelve la canción.

En este vídeo se puede disfrutar de la canción, aunque el bueno de Matthew Sweet no aparezca y Susanna Hoffs lo acapare todo con su belleza, cosa que por aquí nos parece perfecto.

Funkadelic

abril 7, 2010

Funkadelic nacieron como un “producto” de su tiempo, finales de los 60, cuando el Soul Psicodélico estaba en pleno auge y la guitarra de Jimi Hendrix alcanzaba dimensiones inéditas hasta entonces, en una época de contracultura repleta de drogas, luces estroboscópias, sexo libre y ansias de mejorar el mundo. Por otro lado el movimiento por los derechos civiles estaba en plena ebullición, los negros hartos de segregación alzaban su voz al grito de “I’m black and I’m proud” y otros himnos por el estilo. Pero no solo James Brown puso banda sonora a aquellos tiempos de cambio, Funkadelic también aportaron su grano de arena con su Soul psicodélico inicial, que al poco tiempo mutó en contundente Hard Funk, para después moldear el sonido de la Disco Music, e incluso a principios de los 80 fueron una de las principales fuentes de inspiración para los grupos de Hip-Hop y Rap venideros.

El origen de Funkadelic se remonta a The Parliaments, un grupo de estilo Doo-Wop que nació en 1955 y lideró George Clinton, en sus inicios muy influidos por los Teenagers de Frankie Lymon, pero después fueron tomando un estilo cada vez más personal. Así llegamos hasta 1964 año en que George Clinton y The Parliaments contratan a unos jóvenes y talentosos músicos para salir de gira, que poco tiempo después formarían el núcleo de Funkadelic, y de la interacción de ambas bandas saldría el legendario colectivo P-Funk.

En 1968 Funkadelic, ya una banda con entidad propia, se trasladan a Detroit, tierra de la Motown pero también del Rock and Roll de alta energía de los Stooges, con los que comparten gustos musicales y algunos vicios. George Clinton no toca en la banda pero ejerce una labor fundamental como productor, compositor y manager, e incluso consigue para el grupo un contrato discográfico con Westbound donde graban hasta mediados de los 70 una considerable cantidad de discos.

Quizás el momento de mayor popularidad lo alcanzaron con “One Nation under a Groove” (1978), pero desde mi punto de vista, la cota de creatividad de sus tres primeros álbumes no se volvió a repetir a partir de entonces. Son discos arriesgados, experimentales y adelantados a su tiempo, y al mismo tiempo que beben de la tradición del mejor Soul y Rhythm and Blues, contribuyeron a modelar un sonido nuevo, continuación de Jimi Hendrix y Sly and the Family Stone. Los tres discos tienen en común un extraño poder de atracción que hace que escuchar esa música se convierta en una experiencia única para los sentidos, y cada nueva escucha sea un extraño viaje hacia ninguna parte, o quizás hacia algún lugar donde la música se respira y se siente, y está a años luz del simple producto manufacturado destinado a la venta.

Si 1967 es el año de “Time has come today” de Chambers Brothers, o 1969 de “Stand” de Sly and the Family Stone o “Cloud nine” de los Temptations, todos ellos clásicos del Soul Psicodélico, en 1970 Funkadelic publican sus dos primeros trabajos: “Funkadelic” y “Free your mind…”. El primero es un tratado de contundentes y caleidoscópicas guitarras ácidas, con temas que en su mayoría superan los 6 minutos de duración, donde la banda escupe Rhythm and Blues en medio de un intenso fuego cruzado de Fuzz y Wah-Wah, alucinados pasajes de órganos y unas voces que no ocultan la huella de sus colegas The Temptations. A pesar de todo, “Funkadelic” es el disco más asequible del grupo, o por lo menos el más clásico y convencional dentro de la compleja personalidad del grupo, y contiene trallazos como “I bet you”, “Good old music” o el tremebundo Blues “Quality and Satisfy”, todos ellos ejecutados con entera libertad y siempre bajo la supervisión del gurú George Clinton.

Por si fuera poco una obra maestra, Funkadelic publican en ese mismo año 1970 otro alucinante disco, mucho más experimental y abierto, que amplifica el opiáceo poder de seducción del grupo, pero sin perder el rumbo en divagaciones instrumentales que no conducen a ningún sitio. Se llama “Free your mind and your ass will follow”, y es fantástico en todos los sentidos, por la portada de la chica de color con los brazos alzados, por el absurdo título del disco, lleno de sentido del humor y verdad al mismo tiempo, pero ante todo en este disco el grupo llega más lejos que su predecesor sin renunciar a sus raíces de Soul, Blues, Jazz e incluso Gospel, combinadas éstas con un sabio uso de la electrónica. Ahí quedan los 10 minutos de la canción que da título al disco, con sus ruidos de maquinitas combinados con las poderosas guitarras de Ed Hazel y Tawl Ross, y el increíble órgano de Mickey Atkins que toma más protagonismo. Simplemente un disco insuperable y sin duda mi favorito. Tanto en este disco como en el primero, solamente aparecen acreditados los componentes básicos del grupo, pero también participan The Parliaments y algunos músicos de la Motown.

Llegamos a 1971 y Funkadelic publica para lo que muchos es su obra cumbre: “Maggot Brain”. Su afán de experimentación sigue intacto, combinan extensos desarrollos instrumentales a modo de improvisadas Jams, con Ed Hazel capaz de arrancar lágrimas de su guitarra eléctrica (“Maggot Brain”), para dar paso a continuación a un bizarro “Freak-out” (“Wars of Armageddon”), lleno de desquiciados sonidos de relojes, aeropuertos y relinchos varios. En este trabajo las ácidas guitarras ceden protagonismo a una vena más Funk dominada por la omnipresente y sólida sección rítmica, pero sin eliminar el factor sorpresa, ni tampoco las grandes canciones como la poderosa “Super Stupid”.

A partir de aquí Funkadelic evolucionan cada vez más hacia el Hard-Funk, mientras la formación original se descompone en medio de problemas financieros, drogas duras, e incluso algún miembro pasa alguna temporada a la sombra a causa de problemas con la justicia. A pesar de estos inconvenientes, George Clinton es capaz de dar nuevo brío al grupo, y se rodea de excepcionales músicos grabando y girando hasta principios de los 80, y como resultado dejan en el camino un buen número de influyentes discos, algunos éxitos y sobre todo una gran fuente de inspiración para las generaciones venideras, pero sin alcanzar las cotas de innovación y expansión de sus tres primeros trabajos.

Por último decir que en los últimos años, el sello discográfico 4 men with beards, especializado en reediciones, ha publicado en vinilo las obras más importantes de Funkadelic, incluidos sus tres primeros discos, con una presentación inmejorable. ¿Quién habló de crisis discográfica?

6 incandescentes minutos de Soul, Rock and Roll psicodélico y lo que podáis imaginar


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