Archive for 8 noviembre 2010

Johnny Thunders

noviembre 8, 2010

Johnny Genzale nació en 1952 en Florida, aunque se crió en Queens, Nueva York. De niño se pasaba el día jugando al baseball, al mismo tiempo que desde la habitación de su hermana mayor se filtraban viejas canciones de Dion, Shangri-Las, Crystals o Angels. En el colegio le dicen que si quería seguir en el equipo debía cortarse el pelo, y así fue como el joven Johnny cambió el bate de baseball por su primera guitarra.

Johnny Genzale era un auténtico entusiasta del Rock and Roll, acudía a cuantos conciertos podía, y una vez finalizados, se aposentaba en la puerta para conocer a sus admiradas estrellas: Rod Stewart, Janis Joplin, MC5 o Keith Richards fueron algunos de sus objetivos. Pero quizás uno de sus momentos clave fue en 1969, cuando viajó a Inglaterra por primera vez, y presenció un concierto de T. Rex con un electrizante Marc Bolan al frente, cuyo estilo a la guitarra, directo y expresivo, marcaría al joven Johnny.

De regreso a Nueva York, Johnny Genzale tiene claro su deseo de montar una banda, y rápido llama la atención de Syl Silvain y Billy Murcia gracias a su peculiar imagen, una mezcla entre Keith Richard y Ronnie Spector. Poco después se unen al proyecto Arthur Kane y David Johansen y en 1971 se consolida el núcleo de los New York Dolls. Todo un ataque frontal a las buenas maneras a ritmo de atronador Rock and Roll, donde dejan muy claro que también los novatos tienen su lugar, una enseñanza que aprendería muy bien la futura generación Punk.

Rápidamente los New York Dolls se extienden como una enfermedad venérea, ofreciendo caóticos conciertos, tan memorables como desastrosos, dependiendo del grado de ebriedad de la banda. Salvo excepciones (Nick Kent) son defenestrados por la prensa musical, pero a pesar de todo tienen una aceptable acogida popular. En una época de pérdida de lo inmediato, los Dolls añadieron la magia que faltaba a la escena musical del momento.

En 1972 los Dolls viajan a Inglaterra para dar unos conciertos junto a los Faces, pero ocurre la tragedia, el fatal binomio alcohol-pastillas acaba con la vida del batería Billy Murcia, y a partir de ese momento empieza el holocausto emocional de Johnny Genzale (desde ahora Johnny Thunders), el año cero en su calendario de sufrimiento particular, y el inicio de una carrera hacia la autodestrucción. A pesar de todo, los Dolls se recuperan y encuentran en Jerry Nolan el perfecto sustituto de Murcia. Nolan era mayor que el resto y tenía más bagaje musical. Batería definitivo de Rock and Roll, Jerry Nolan se convertiría a la larga en uno de los mejores amigos de Johnny Thunders.

Entre 1972 y 1975 los New York Dolls aparte de ofrecer un montón de actuaciones, grabaron un par de discos tan rompedores como lo era el propio grupo, aunque ellos mismos renegaron del sonido. En los últimos años del grupo, Malcolm McLaren (futuro manager de Sex Pistols) tomó las riendas del grupo, y trata de convertirles en marionetas tele-dirigidas hacia la mercadotecnia. Ante esto Johnny Thunders y Jerry Nolan, ya por entonces junkies irredentos e inseparables, se quitan la caspa de encima y continúan su errático camino musical.

En 1975 Richard Hell, Thunders y Nolan forman The Heartbreakers, pero al poco tiempo Hell abandona para crear The Voidoids, otro pilar fundamental del punk neoyorkino. Con la entrada de Billy Rath y Walter Lure, los Heartbreakers se consolidan como un proyecto más democrático donde todos componen. Musicalmente son una sólida máquina de intenso Rock and Roll, que prenden fuego a Gene Vincent, Eddie Cochran, Chuck Berry o Bo Diddley con las chispas que desprenden sus imponentes amplificadores. Escoria para muchos, héroes para otros, la fama de junkies que les precede (que la prensa no duda en propagar) les cierra las puertas a posibles oportunidades discográficas, pero les importa muy poco, son jóvenes y viven el Rock and Roll con total convicción.

The Heartbreakers viajan a Inglaterra donde son recibidos con veneración, aunque su estancia está plagada de despropósitos. Participan en el “Anarchy in the UK tour” con Sex Pistols, pero la mitad de conciertos son cancelados por el escándalo de “God save the Queen”, que arroja improperios contra la reina de Inglaterra. Son fichados por Track Records, el mismo sello de los Who, pero intentan estafarles. Mientras tanto los roces internos y la heroína mina la estabilidad del grupo, y para colmo son expulsados del país por problemas de visado. A pesar de los inconvenientes graban un impresionante LP, de esos que uno se llevaría bajo el brazo a cualquier lugar. “L.A.M.F” es un poderoso tratado de los tres acordes, donde la guitarra de Thunders quema y escuece, y sobre todo acompaña a unas canciones de impecable factura que recuperaban la inocencia del Rock and Roll. La versión original de “L.A.M.F” adolece de un raquítico sonido, pero en 1984 el propio Thunders lo remezclaría haciendo justicia a este imprescindible trabajo.

Los Heartbreakers tuvieron una vida breve, pero los lazos de unión no se cortarían prácticamente hasta la muerte de Thunders. Se juntaron en numerosas ocasiones para dar conciertos, e incluso cada uno de sus miembros por separado participarían ocasionalmente en los proyectos en solitario de Johnny, a excepción del guitarrista Walter Lure, que tenía que atender sus obligaciones en Wall Street como “broker” en bolsa. Genio y figura.

En 1978 Johnny Thunders vuelve a Inglaterra y forma un grupo con el premonitorio nombre de The Living Dead, una super banda con miembros de Sex Pistols, Only Ones y Hot Rods en sus filas. Después de engrasar a base de conciertos, Thunders y compañía se juntan en el estudio y graban su primer trabajo en solitario: el impecable “So alone”, mucho más personal que lo anteriormente grabado, con exquisitos medios tiempos, pero sin olvidarse del Surf, Rhythm and Blues y las Girls Group’s. A pesar de las caóticas sesiones, el resultado es uno de sus trabajos más sólidos de su carrera, claro que rodeado de talentos como Steve Marriott, Peter Perrett o Phyl Lynott, la cosa no podía fallar.

“So Alone” es editado por las poderosas Warner y Sire records y tiene una buena acogida entre el público, pero el fantasma de la adicción de Johnny le hace incumplir contratos y fechas, y ya se sabe que unos cuantos desplantes significan una cruz en la casilla de la desconfianza de promotores y discográficas, y eso significa sobrevivir a base de tocar en cualquier antro de mala muerte. En esta misma época, concretamente 1979, Johnny forma un nuevo grupo con su admirado Wayne Kramer (ex guitarrista de MC5), teóricamente una alianza perfecta, pero finalmente el proyecto acaba en alguna grabación pirata y poco más. Otra vez la heroína sobrevolando por sus cabezas.

Los 80 fueron años duros para Johnny Thunders, ofrece cientos de conciertos por todo el mundo, aunque muchas veces salga enfermo a tocar. Países como Francia, Suecia, Inglaterra e incluso España, le reciben con los brazos abiertos, pero especialmente en Japón es donde mejor público tiene, toca ante audiencias de miles de personas, e incluso la prensa aparca su leyenda de junkie para fijarse más en su faceta artística.

En 1983 graba “Hurt me”, una pequeña maravilla acústica, compuesto por viejos temas propios y ajenos, donde Thunders armado solo con una guitarra se desnuda ante su público, dotando a las canciones de una desgarradora belleza sin necesidad de subir el volumen del amplificador. Una obra que sigue conservando una espectral cohesión de tristeza donde el animal se lame sus heridas.

Dos años después, en el 85, Thunders tiene nuevos temas preparados, y graba en los estudios Olympic de Londres lo que será su siguiente disco, “Que Sera, Sera”. Quizás su trabajo más accesible, pero no por ello de menor calidad. Johnny siempre se consideró un “entertainer”, cuyo objetivo principal era divertir a su audiencia, y “Que Sera, Sera” es un fiel reflejo, que no duda en abrirse a otros estilos musicales como el Reggae. La lista de invitados como siempre es impresionante: gente de Hanoi Rocks y Damned, John Perry, Stiv Bators, Wiko Johnson o su amigo Jerry Nolan.

En 1987 Thunders graba su siguiente trabajo, pero esta vez no lo hace solo, le acompaña su vieja amiga Patty Palladin que conoce desde los tiempos de los Dolls. No es un disco corriente, está formado íntegramente por versiones de temas ajenos, algo que Johnny siempre quiso hacer y se nota. La interpretaciones son muy buenas, y las voces de Thunders y Palladin se acoplan de una forma absolutamente deliciosa. Una pequeña golosina que acaricia los oídos. La selección de temas es de lo más variada, pero coherente con los gustos de los dos protagonistas. Seeds, Chambers Brothers, Elvis, Natalie Wood, y por supuesto, Shirelles, Shangri-las y Dion, son algunos de los autores versionados.

En los últimos años de vida, Johnny parece ser consciente de su situación. Padre de 3 hijos, junkie perpetuo y una salud que se va apagando poco a poco. ¿Nacido para perder? En mi opinión de fan, y sin ánimo de juzgar a nadie, Johnny fue un dotado compositor, cantante y guitarrista, que convertía una convencional canción de Rock and Roll en algo único, también tenía excelentes dotes interpretativas (“Mona et moi”), y gracias a esos dones, la vida le ofrecía nuevas oportunidades, pero caía para luego levantarse de nuevo, hasta que al final no pudo más. En su último año de vida se le detectó leucemia, pero no quiso ingresar en el hospital y en su lugar se fue a Japón de gira, y con el dinero recaudado quiso cumplir su sueño: viajar a Nueva Orleans y grabar el disco de blues que tanto quería. Efectivamente llegó a Nueva Orleans, pero una noche apareció muerto en su hotel en circunstancias extrañas. Hay varias hipótesis, que si asesinato, que si un camello le cambió ácido por heroína, que si sufrió una sobredosis de metadona… En fin, todo bastante turbio. A pesar de todo, en las últimas demos que grabó mantiene un gran nivel de calidad, temas tan clásicos como sus mejores canciones, con letras llenas de conciencia social, quizás consciente también del negro futuro que le esperaba.

Johnny Genzale murió en 1991, y pocos meses después a su amigo Jerry Nolan, recién rehabilitado de la mala vida, y lleno de ilusiones y nuevos proyectos, se lo llevó una neumonía. Puede que la muerte no sea algo tan malo y en la otra vida Johnny le diga a Nolan antes de un concierto: “como siempre, vamos al 50%”.

10 canciones inolvidables de Johnny Thunders:

1) New York Dolls, “Personality Crisis”
2) New York Dolls, “Chatterbox”
3) The Heartbreakers, “Can’t keep my eyes on you” (cantada por Jerry Nolan)
4) The Heartbreakers, “Born to lose”
5) Johnny Thunders, “Ask me no questions”
6) Johnny Thunders, “Great big kiss” (Shangri-las)
7) Johnny Thunders, “Sad Vacation” (acústica)
8) Johnny Thunders, “In cold blood”
9) Johnny Thunders, “M.I.A”
10) Johnny Thunders, “Disappointed in you”

Barrence Whitfield & The Savages, "Dig yourself"

noviembre 4, 2010

No es cuestión de indagar sobre las virtudes curativas del Rock and Roll, ni de su significado o actitud. Realmente no hay palabras que lo defina. Solo sentimiento. Unas veces estremece, otras te conmueve, o simplemente saca tu lado más animal. “Dig Yourself” del morrocotudo Barrence Whitfield y sus Savages es un intenso tratado de salvaje Rhythm and Blues, donde en apenas 25 minutos se ventilan 11 clásicos que van directos a la entrepierna en su vertiente más festiva.

El disco data del año 1986, época en que la añeja música negra sin condimentar no era muy popular. Adiós Blues y Soul, bienvenidos al mundo real del Rap y del Hip-Hop. No pasa nada, ahí estaba el bueno de Barrence Whitfield, con sus pulmones de acero, resucitando a los grandes gritadores de los años 50 y 60, siempre con Little Richard por delante, con frenéticas baterías, crujientes saxofones, y una convicción a raudales, que tan pronto tocaban en un bar de mala muerte, como en tú propia boda, todo con tal de hacer pasar un buen rato al personal.

Barrence Whitfield and the Savages no se limitaban a reproducir fielmente un estilo, algunos de sus componentes venían de la escena garagera de Boston (DMZ y Lyres), hecho que añadía contundencia al asunto, pero sin perder la perspectiva del mejor Rhythm and Blues o la profana música Soul. Nada de tristeza, solo juerga y ganas de pasarlo bien, donde los aburridos solos de guitarra son sustituidos por tórridos saxofones; y con una ración de temas como “Hug me squeeze me”, “Juicy fruit” o “Frieda Frieda”, para empezar una gris jornada, ni el tipo más cenizo sobre la tierra te podrá arrebatar la diversión.

Barrence Whitfield quizás tenga discos con más sustancia, como pueda serlo el colosal “Let’s lose it”, pero este “Dig yourself” hace saltar los plomos del corazón en un cortocircuito lleno de apasionado y directo Rock and Roll. Mientras sigan existiendo tipos como Barrence Whitfield esta música gozará de buena salud. Créetelo.

Así se las gastaban Barrence Whitfield en 1985, navegando entre las aguas de Don Covay, Little Richard y Smiley Lewis


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