The Mirrors, "She smile wild"

El ideólogo de los MC5, John Sinclair, conductor de la contracultura underground en los 60, poeta maldito, y freak del free Jazz, decía que la música tenía que contener un mensaje revolucionario. En el caso de MC5 y Stooges, a finales de los 60 dinamitaron el sistema musical, pero las promesas de Elektra records de convertirles en estrellas del Rock lo estropearon todo. Más adelante en la segunda mitad de los 70, los Sex Pistols escupían en la cara de la sociedad burguesa, haciéndose pasar por deshechos sociales en comunión con el mismísimo anticristo, y pronto se convirtieron en una pesadilla para padres y gentes de bien; pero por detrás eran Malcom McLaren y Vivienne Westwood los que movían los hilos del “monstruo”, dos simpatizantes del movimiento situacionista que finalmente convirtieron a Sex Pistols en una marca perfectamente acoplada a la demanda del mercado, que sucumbió al poder del dinero y del mercado.

Paralelamente The Mirrors, en algún lugar perdido de América (Cleveland, Ohio), tocaban Rock and Roll inflamable sin ningún tipo de mensaje explícito, el mensaje eran ellos mismos, tan solo unos pocos acordes y una enorme pasión por la Velvet Underground, especialmente de atentados sonoros como “White light/white heat”, pero con una actitud demoledora, entendiendo esta como un grito desgarrador hacia la recesión económica y el desempleo que vivía la ciudad de Cleveland desde finales de los 60, pero al mismo tiempo alimentaba una enorme creatividad llena de desesperanza y malas vibraciones, que dio lugar a una escena única y a un importante eslabón en la cadena evolutiva del Punk rock, antes de que este movimiento se catalogara como tal.

The Mirrors existieron desde 1972, y únicamente editaron un single grabado en 1975, pero no se editó hasta 1977, año en que el Punk pasaba por sus mejores momentos de popularidad. El single contenía “Shirley” como cara principal, pero es su cara B, “She smile wild”, la que deja huella: las guitarras suenan absolutamente saturadas, y la voz es como el último estertor de alguien al que rajan la garganta, apasionada como el último instante de vida, en una radical invocación a “Sister Ray” de la Velvet, hipnótica en su sencillez, y mortífera en su insano sentimiento, perfecto ejemplo del poder expresivo del Rock and Roll y claro mensaje de sintonía con los esquemas ruidistas más radicales.

The Mirrors fueron un grupo vinculado a otras formaciones de Cleveland más conocidas como Pagans, los fantásticos Electric Eels, y sobre todo Pere Ubu, donde su cantante David Thomas, les publicó el single en su sello discográfico. Más adelante el batería de The Mirrors, Michael Weldon, estuvo muy vinculado a la publicación de revistas y libros sobre películas de serie Z a través de los títulos de “Psychotronic”.

Escuchando a grupos como The Mirrors, Rocket from the Tombs o Electric Eels, todos ellos hermanos pobres de otras formaciones de culto más conocidas, uno relativiza lo escrito y quizás el premio de precursores del Rock and Roll más primitivo podría haber recaído sobre ellos. ¿Por qué no ha sido así? Imagino que demasiada dosis de realidad y ruido en estado puro les hace incómodos para salir en la foto, pero canciones como “She smile wild” valen más que mil palabras.

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