Night Beats

Una de las sorpresas de este 2011 ha sido el debut de Night Beats para Trouble in Mind Records, y es que cuando se trata de alguna recomendación de Oscar nada puede fallar. Night Beats son un “power-trío” procedente de Seattle, y recogen el testigo de grupos de los 60 como la Magic Band del Capitán Beefheart, la Experience de Jimi Hendrix, los Pink Floyd de Syd Barrett, y sobre todo los 13th Floor Elevators con Roky Erickson, con un gran parecido en la voz. Lo que presentan Night Beats es música arriesgada e inflamable, oscura y experimental, pero sin olvidarse de las raíces primarias de los viejos Bluesmen, con una vuelta más de tuerca en el uso de la electricidad, creando un sonido más incisivo e hiriente. Night Beats caminan por un espinoso camino repleto de música psicodélica, y dibujan un fresco retrato de “Garage” nutrido de malas vibraciones sonoras, pero con una energía fuera de lo común, como si se tratara de los hermanos pequeños de Dead Moon.

Como decía Oscar en su blog, estos chicos no se andan por las ramas, su concepto de psicodelia está firmemente asentado en la inmediatez del “Garage-Punk”, y no en somnolientos desarrollos instrumentales, crean unos ambientes y texturas tan fulminantes como una intensa descarga de electricidad que penetra en el sistema nervioso desde las primeras escuchas. Night Beats presentan en su alucinado LP homónimo una colección de canciones alimentadas de los ingredientes más ariscos de la música Pop. Sobre una base rítmica sólidamente asentada, su guitarrista teje una compleja tela de araña llena de correosos acordes y desquiciados acoples que dejan huella.

Por si la duda asoma, “Puppet on a string” lo deja claro, es un bestial comienzo digno del grupo más oscuro salido de las catacumbas de los 60, “Ain’t Dumbo” fabrica un desquiciado misil de “Garage” teledirigido contra las convencionales formas musicales. “Dial 666” es un trallazo de directo Rock and Roll clásico, que nos prepara para “The Other side”, tema marcado por un repetitivo “Riff”, escusa perfecta para dar rienda suelta a las locuras del guitarrista en forma de acoples y distorsión. “Useless game” recuerda a la inolvidable Velvet Underground combinada con la más actual Miss Alex White, y el resultado es fantástico. La ultra-ácida “Dewayne’s drone” posee la llave que abre la puerta de la música psicodélica más radical y brutal a riesgo de no regresar jamás de un mal viaje.

“Hallucinojenny” (¡que gran título!) transforma a Night Beats en unos dementes T. Rex pasados de vueltas. “Ain’t a ghost” no baja el pistón, y poco a poco se desboca hasta desembocar en un delirio de electricidad, y entonces surge la excusa perfecta para coger aire con algo más tranquilo, un gran tema llamado “Meet Mr. Fork”, más cercana al Folk-Rock psicodélico según las maneras de, por ejemplo, los Cynics del “Twelve flights up”. La inquietante melodía del bombazo “War Games”, conduce hasta “High noon blues”, un ortodoxo blues seco y arrastrado, que repta con “slide” y experimenta con ráfagas de distorsión. “Little War in the Midwest” cierra el disco como un incendio provocado a lo largo de cinco minutos, y pone como colofón que estos Night Beats son una cosa muy seria. Sencillamente impactantes.

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Una respuesta to “Night Beats”

  1. Red River Says:

    Totalmente de acuerdo.Un gran disco!

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