Angry Samoans

El Rock tiene distintas expresiones: íntima, expansiva, alegre, oscura, luminosa, inocente, salvaje… Múltiples caras de una misma moneda que dan personalidad a esta música. Entre todas estos caracteres no podía faltar la “estupidez”, característica unida íntimamente al género humano, ahora más que nunca, inseparable compañero de nuestros políticos, también presente en el Rock and Roll, en mayor o menor medida, como una fuerza necesaria para activar la diversión en su forma más gamberra y quitar un poco de hierro al asunto, en cuanto a trascendencia y gravedad. Desde aquí reivindicamos la estupidez en su estado puro, y a ser posible con un regusto bizarro.

Si la estupidez se mezcla con humor, puede que surja el idilio perfecto, y entonces es aquí donde entran en juego los Angry Samoans, testigos y protagonistas de excepción de la ola Punk californiana de finales de los 70, principios 80. Realmente el origen de Angry Samoans tuvo lugar en Little Rock, Arkansas, cuando Metal Mike y Gregg Turner, dos críticos de Rock en ciernes, unen fuerzas para dar rienda suelta a sus pasiones musicales por los grupos de Garage de los 60, The Velvet Underground o Dictators, de los que montan una banda de versiones.

En 1978 se trasladan a California y forman los Angry Samoans. No están solos, hay muchos más con sus mismas inquietudes y aspiraciones, que no son otras que tocar sus instrumentos lo más fuerte posible, divertirse, e igualmente, tocar las partes íntimas de una sociedad apática y aburrida con generosas dosis de provocación, mala leche y un oscuro sentido del humor. Avengers, Dickies, Weirdos, Adolescents, Dead Kennedys o Germs, formarían parte del espectro de grupos “underground” que aportarían frescura al asunto, y resucitarían el espíritu desinhibido y políticamente incorrecto del Punk Neoyorquino. Grupos que con el tiempo evolucionarían (algunos) hacia el Hardcore,  estilo mucho más  duro y crispado, y otros simplemente desaparecerían dejando como herencia algunos singles maravillosos.

El primer bolo de los Samoans lo ofrecen en 1978 junto a The Aliens, pero sin Roky Erickson (se encontraba indispuesto), uno de los grandes gurús de la banda. Otro concierto lo dan en un sanatorio mental donde preguntan si hay adictos a la heroína entre el público, en un claro ejemplo de estreñimiento mental, pero que en el fondo no deja de tener su gracia. En 1980 publican un primer LP, “Inside my brain”, que recoge su primer EP ampliado con más canciones. Es un fulminante disco de Punk-Rock enraizado directamente con el Rock de vieja escuela, lleno de canciones inmediatas y estribillos con gancho, que el grupo ejecuta como si tuviera prisa por librarse de una silla eléctrica que se retro-alimenta con los amplificadores a máximo volumen.

En “Inside my brain” los Angry Samoans organizan su revolución personal con incandescentes pildorazos con sabor a azufre. “Right side of my mind”, un apasionado himno de auto-afirmación basura hecho del material de las buenas canciones: urgencia, sencillez, riff que taladra el cerebro y letras directas (El lado izquierdo de mi mente / es electrocución / no mires lo que encontrarás / es tu ejecución). “Gimme sopor” saca su lado más anfetamínico con deliciosos textos llenos de sarcasmo (Tengo un coche / voy rápido en mi coche / tengo un perro / soy un cerdo y tú una rana / toma una píldora). “Get off the air” arremete sin piedad contra un popular disk jockey de Los Angeles (Es el DJ favorito del Punk / Las bandas de Glam y la polla de David Bowie / son sus ideas de la New Wave / Rodney eres un maldito pedazo de mierda), provocando el veto automático de la banda en la mitad de los clubes de LA. “You stupid asshole” es su particular venganza de abandono sentimental, cocinado a base de bilis y mala uva (Te quitas la ropa / y me haces reír / Estúpida gilipollas / me pones enfermo).  No todo son improperios en el universo de los “Samoanos Cabreados”, la bonita “Carson girls” rebaja la dosis de veneno con retazos que toman prestados de los Beach Boys más surferos; al fin y al cabo, sus raíces están asentadas en el Rock y Pop clásico.

Su segundo disco llega en 1982, y es para muchos el mejor trabajo del grupo, especialmente para la parroquia más inclinada al Hardcore. El disco se llama “Back from Samoa”, e independientemente de giros estilísticos, es un sólido trabajo que define muy bien el sonido de esa época en California. Tiene en común con el anterior disco, mucha mala baba, contundencia, histrionismo y grandísimas canciones. Pero esta vez llevan el discurso mucho más lejos. Aquí las canciones las reducen a polvo, haciéndolas más breves y directas, amplificando su negro sentido del humor, hasta sobrepasar el límite del buen gusto y la provocación. Despachan 14 canciones en 17 minutos, dejándote exhausto pero con ganas de repetir una y otra vez. “Gas chamber” es una válvula de escape de aislamiento interno a punto de estallar (Estoy atrapado dentro de esta jodida mente). “Lights out”, menos de un minuto es suficiente para descoyuntar todos tus miembros ( no te preocupes, solo déjales morir / y donar sus globos oculares hace que las luces se apaguen ). “They saved Hitler’s cock” combina Garage y bizarros guiones de serie B, macabros y deliciosos por igual (Si la polla de Hitler comenzara a hablar, diría: a matar hoy / Si la polla de Hitler pudiera elegir compañera, preguntaría por Sharon Tate ).  “Homosexual”, es un certero proyectil cargado de ironía que apunta directo a Dan White (asesino de Harvey Milk, político y activista Gay) y Darvy Crash (cantante de los Germs, que se inyectó una sobredosis de heroína para morir en escena, pero fracasó y falleció terminado el concierto). Como anécdota, en “Back from Samoa” toca el bajo en algún tema el grandísimo Jeff Dahl, eterno Punk-Rocker, inmerso en mil proyectos y autor de una prolífica discografía.

A partir de mediados de los ochenta la escena Punk de Los Angeles (y alrededores) se empieza a difuminar, dando paso al “Sleaze Rock” con grupos como Guns’N’Roses, que deben más al Hard-Rock y al Glam que a sus hermanos Punks mayores. El gran éxito comercial de los grupos de Sleaze hace que el relevo generacional sea aún más traumático, y pronto los grupos Punk son condenados al olvido y obligados a reciclarse y evolucionar hacia otros estilos si quieren sobrevivir (caso de Redd Kross). Centrándonos en los Angry Samoans, siguen dando signos de vida, y evolucionan del Hardcore-Punk de “Back from Samoa” al Garage psicodélico clásico que tanto les influyó desde los inicios. Esta etapa por lo general no es muy valorada por los fans del grupo, pero merece mucho la pena, quizás no sea tan rompedora como los viejos tiempos, pero está repleta de suficientes buenos momentos como para situar a la banda en la buena dirección. El EP de seis temas “Yesterday started tomorrow” no tiene desperdicio, y es curioso que aunque en algunos temas se acerquen al Garage-Folk (alucinantes “It’s raining today” o “Electrocution”) no pierden ni un ápice de su personalidad. “STP not LSD” de 1988, está más cerca a un conjunto de maquetas sin terminar que a un LP en condiciones. Aún así está hecho del material intangible de las buenas canciones, que no es otro que la capacidad de crear cierta tensión emocional, y esto no solo se consigue con una producción cuidada, principalmente va en el carácter del grupo y su forma de interpretar, y los Angry Samoans tenían suficiente personalidad como para desmarcarse de la mayoría.

En la época de “Back from Samoa” revisando a los Chambers Brothers

Un grandísimo tema de “STP not LSD”

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