Archive for the ‘sellos’ Category

KOTJ Records, The Smoggers

julio 29, 2012

Actualmente vivimos tiempos convulsos en nuestro país, unos pocos se lo han llevado crudo, la vaca del ladrillo ha agotado todo su cemento, y el filón turístico tienen un límite ¿Es quizás la investigación científica una posible salida?, ¿Es el arte en todas sus vertientes la respuesta a todos los problemas? Probablemente no, pero el arte, incluida la música, es una fuente de generación de riqueza y talento, y sobre todo ayuda a definir la identidad de los países, y eso más allá de réditos y beneficios siempre es positivo.

Enfocando la música, Rock and Roll en particular, éste se ha convertido en algo minoritario, que desde la independencia se mantiene con vida gracias a promotores y algunos bares que siguen programando conciertos, tiendas de discos que calman nuestra sed, y sobre todo a bandas y fanzines (hoy convertidos en webzines y blogs) que mantienen viva la esencia, sin olvidar lo fundamental: el público que compra discos y va a los conciertos. En este panorama nace KOTJ Records, un nuevo sello vallisoletano que lleva en su carácter los rasgos del Garage, y le avala la garantía de calidad de Kick out the Jams, acojonante blog, coherente donde los haya, que analiza oscuras bandas y discos sin desperdicio, de manera honesta y entusiasta.

Oscar García, artífice de KOTJ Records, es ante todo fan de la música y lleva involucrado activamente en el Rock and Roll desde finales de los 80 con la edición en papel de Kick out the Jams, un maravilloso fanzine que fue una inagotable mina de oro de las bandas underground más oscuras de Garage, Power-Pop o Punk-Rock.  Con el tiempo, Kick out the Jams se lanzó al ciberespacio en su edición digital, sin perder una pizca de entusiasmo  y descubriéndonos en cada entrada periódica fabulosos nuevos discos.

Con estas credenciales, no es de extrañar que el siguiente paso natural a seguir por Oscar sea la creación de su sello discográfico, eso si, desde la auto-gestión, y manteniendo el nivel de calidad que le exige su blog/fanzine. La primera referencia de KOTJ Records es un E.P. a 45 rpm de tres temas de The Smoggers, una banda sevillana de Garage-Punk conducida por un abrasador sonido Fuzz, ritmo monolítico y esencias salvajes que retrotraen a la edad de piedra del 60’s Punk de la época de los grupos de “Back from the Grave” que tanto gustan por aquí, y otros insanos sonidos que cumplen con todos los tópicos musicales y extra musicales del género: Fuzz, órgano farfisa, alaridos de ultra tumba, energía, inmediatez y diversión a raudales. El resultado es sorprendente, y al igual que su debut “Chinese food”, supera las expectativas del género, reproduciéndolo fielmente en sonido y espíritu. Óscar solo pone una condición a los grupos, y es que graben una versión de un tema elegido por él. En esta ocasión a The Smoggers les ha tocado hacer “It’s just not the same” de Delinquents, un grupo de Punk y New-Wave americano de los 80 alejado de su estilo, y aunque desconcertados al principio, al final The Smoggers consiguen llevarlo a su terreno y logran disparar un pelotazo de Garage-Punk que quema las entrañas.

Para el comprador de discos, como fetichista empedernido, tan importante es la presentación como la música que contiene, y más cuando se trata de un single, un formato mucho más mimado. Así lo ha entendido Oscar en su primera referencia, con una alucinante portada y contraportada dibujada en exclusiva para la ocasión. Hasta el diseño de la “galleta” interior con el logo del sello está cuidado, redondeando así una inmejorable presentación a la altura del contenido. La tirada es muy limitada, tan solo 300 copias, y al parecer quedan muy pocas. Si estáis interesados podéis comprar el disco a través de la web de Kick out the Jams.

http://oscarkotj.blogspot.com.es/

http://oscarkotj.blogspot.com.es/p/kotj-records.html

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Pama Records

febrero 28, 2012

Retomando el post anterior de Kool & the Gang, el citado disco Spirit of the Boogie cerraba con Caribbean festival”, que como su título indica es una fiesta de música jamaicana llena de percusiones y ritmos calentitos. Como es sabido, de Jamaica procede el Ska, el Rocksteady y el Reggae, estilos bastante ajenos a este blog, pero que se alimentan de las raíces que más gustan por aquí. Se puede afirmar que la explosión de la música jamaicana, tal como la conocemos, se inició gracias al tremendo impacto que tuvo Fats Domino en Jamaica con temas como The Fat man y sobre todo “I’m gonna be a wheel, que en muchos aspectos anticipaba la música Reggae. Tampoco es de extrañar, dada la influencia de la cultura caribeña en la rica Nueva Orleans, y en la forma de asimilar un montón de multiculturales aspectos; no obstante Fats Domino sigue siendo más grande que la vida, y ahora más que nunca.

Paralelamente a mediados de los 60, tras un largo letargo, se despertó en Inglaterra una fiebre por el Rhythm and Blues y el Rock and Roll de profunda ascendencia negra, y pronto un grupo de chicos, en su mayoría de origen obrero, tomaron el Rhythm and Blues y Soul como banda sonora de sus vidas, aderezado con un variado surtido de coloridas anfetaminas y elegantes trajes hechos a medida. Nace el movimiento Mod como una explosión de arte Pop, pero salpimentado con la enérgica musical de los Who, Small Faces o Creation en su fase inicial, con el tiempo auténticos representantes del género.

Pasan los años, y a finales de los 60 la magia parece difuminarse, y la energía Mod da paso a la Psicodelia, y en cierto modo, a la pérdida del nervio inicial. Entonces es cuando los Mods se fijan en la música jamaicana de ritmos Ska y Rocksteady, que se incrementa por la creciente inmigración caribeña en Inglaterra. Por así decirlo, el movimiento Mod se refleja en los Rude Boys, importados desde Jamaica, que evolucionan hacia los Skinheads, con su estética a la contra Hippie, y nada que ver con la xenofobia ultraderechista con la que a veces se les relaciona. En los 70 el testigo lo recoge el movimiento Oi!, más acorde con los tiempos del Punk que reivindicaban su orgullo obrero; y por fin los 80 son años de excisión y decadencia, con el resurgir de grupos neonazis de estética muy parecida a la Skin, pero nada que ver en lo ideológico.

Volviendo a 1967, ante la creciente demanda de Rocksteady y música jamaicana en Inglaterra, unos despiertos hermanos Palmer fundan Pama records. Al principio publican singles de música Soul licenciada directamente por sellos de USA, y poco después se meten de lleno en los sonidos de Rocksteady y Bluebeat con la creación de otros sellos satélites. El catálogo de Pama se extiende hasta bien entrados los 70, y en sus referencias se aprecia la evolución que sigue la música Soul y Rhythm and Blues hasta llegar al Reggae, pero de una forma tan natural que en ocasiones cuesta diferenciar donde está el límite entre Soul, Rocksteady o Ska, demostrando que los distintos cajones de sastre de la música popular no difieren tanto entre sí.

En el año 2000 el excelente sello de Barcelona, WahWah records, publicó dos LP‘s que recopilaban algunos de los singles más reseñables de Pama durante el período 67-68. Una sobresaliente colección de canciones conducidas por la música negra salida del alma, con una fuerte vocación para el baile y la diversión. En sus surcos hay brochazos del mejor Soul parido en USA, desfilando ilustres olvidados como Bobby Petterson, Bettye LaVette (muy activa actualmente). No faltan bailongos instrumentales de órgano Hammond a cargo de The Mohawks, populares en Inglaterra por sus cuñas publicitarias, pero también capaces de producir un temazo tras otro. Pero lo que abundan en estos dos discos es el Rocksteady de origen jamaicano, con brillantes números que caldean el cuerpo, como es el caso de The Crown y su tremendo Jerking the dog, o clásicos sin discusión como la bonita Wet dream de Max Romeo, o Skinhead train del padre del Ska Laurel Aitken, por no hablar de un favorito personal como la inmensa “I’m an outcast de Roy Docker.

En definitiva, sin miedo a pillarme los dedos, las dos partes de Black is Soul (así se llaman los discos) son una garantía para cualquiera que disfrute del mejor Soul, en su acento menos melancólico y más bailable, y una inmejorable introducción en los sonidos jamaicanos, que francamente están más cerca de, por poner un ejemplo, Otis Redding o los Impressions que de Bob Marley.

“Jerking the dog”


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