Bandas de Rock and Roll

agosto 10, 2012

Leyendo sobre la vida de Chuck Berry, sin ninguna duda fue uno de los personajes que mejor propagó el Rock and Roll a la música popular, sus canciones (antes, ahora y siempre) son directas, poseen sentido del humor, y sus letras contienen una aguda crítica social. Durante su extensa trayectoria se metió en un montón de jaleos, unas veces injustamente y otras no. Ser negro, además de rico y famoso, no estaba bien visto en los USA hasta hace poco, y menos en los estados del sur. Todos estos encontronazos llevarían a Chuck Berry a colocarse una máscara permanente de privacidad y desconfianza ante el público.

Chuck Berry en sus giras, desde finales de los 50, solamente iba acompañado de su inseparable guitarra Gibson, y el éxito le permitió establecer las reglas del juego. Exigir un modelo concreto de amplificador, que se le pagara al contado y en dólares americanos, y sobre todo no llevar una banda fija. Allí donde actuaba, tocaba con un grupo nuevo, que muchas veces conocía 10 minutos antes del concierto, sin ensayo alguno. La historia ya está escrita y es como es, pero… ¿Como hubiera sido la carrera del viejo Chuck de contar con una banda estable? Probablemente junto a sus logros artísticos, sus directos ganarían en cohesión y riqueza de matices, pero también en preocupaciones, y es que mantener un grupo es como cuidar una relación humana, con sus tiras y aflojas, pero que una vez superados se hace más fuerte.

El Rock and Roll en su historia ha generado un montón de bandas  más o menos influyentes. Nombres que cada uno tenemos en mente, y varían en el enorme océano de la subjetividad. Pero en la retaguardia existen otros grupos, en su mayoría actores secundarios de esta historia, invisibles para muchos, pero versátiles como pocos, que son capaces de tocar cualquier estilo, cuyo error ha sido su falta de pretensiones. Pero para algunos, servidor incluido, es en este “defecto” donde está su virtud. Grupos que no pretenden inventar nada nuevo, tan solo pasar un buen rato y tocar temas redondos en nombre del amor al Rock and Roll. Como diría Springsteen en un tema cedido a Dave Edmunds, “de las cosas pequeñas, salen las grandes cosas”, y valga este post para reivindicar (de nuevo) a unos cuantos “pequeños” grupos sin los cuales este Autobús no sería el mismo.

The Lovin’ Spoonful : Mal empezamos porque de “pequeños” nada. Estos gigantes tuvieron un éxito tremendo durante los 60. Empezaron tocando en los bares de la escena Folk de Nueva York, y pronto se establecieron en la soleada California, donde contagiaron a toda una generación con hermosísimas melodías llenas de optimismo, tan lejanas de la cultura del ácido del momento, como cercanas a la música tradicional americana por la vía de desenfadado Blues, Rock and Roll, Country y la inevitable llegada de los Beatles. Sus tres primeros LP’s son manjares repletos de exquisitas canciones, que influyeron a fenómenos como Jonathan Richman o los Flamin’ Groovies en sus inicios. Suena “Do you believe in magic”.

NRBQ: Grupo tan querido por algunos como incomprendido por muchos. Sus LP’s son una inagotable fuente de alegrías, y es que es poner casi cualquier LP suyo, y las penas desaparecen. Proceden de Miami y comenzaron su carrera en 1967. Desde entonces han sacado un montón de discos maravillosos donde mezclan los más diversos estilos. Tan pronto te tocan una tierna balada de minuto y medio, como te saltan con una exquisita bizarrada Jazz, o pulsan el interruptor de nutritivo Rock and Roll. Pero siempre son ellos mismos, reconocibles, únicos e imprescindibles. Lástima que sus conciertos se reduzcan solo a USA, y lo peor de todo, que haya cada vez más bajas en sus filas. Suena “You can’t hide”.

Rockpile: Los ingleses de las canciones de oro. Publicaron solo un disco en 1980, pero cambió muchas cosas. Lo más importante, nos enseñó a mirar la música Pop como una extensión natural del Rock and Roll clásico, sin prejuicios, donde no cabe división alguna entre los dos. Crearon su propio cajón de sastre lleno vitaminadas guitarras y preciosas melodías vocales. Fueron el sol que iluminó la New-Wave en su vertiente más dicharachera y eterna al mismo tiempo, cuyo legado ha conseguido brillar casi tanto como el fabuloso “background” de sus miembros en solitario. En este contexto cabe destacar a una estupenda banda madrileña llamada The Down Down Downs, que aunque de carácter más Pub-Rocker, encaja como un guante en el espíritu Rockpile. Suena “Teacher, teacher”.

The Skeletons y The Morells: ¿Que sucede cuando un grupo de músicos profesionales de estudio forman una banda por pura diversión? Sencillo. Surgen maravillosos grupos como The Skeletons y The Morells, ambos con miembros comunes, procedentes de Springfield, Missouri (nada que ver con la ciudad ficticia de los Simpson). Llevan funcionando desde finales de los 70, y aunque sus ocupadas agendas no les deja mucho tiempo, de vez en cuando nos regalan alguna deliciosa rodaja discográfica. The Morells tienen un estilo con sabor más a Rock and Roll clásico, y poseen una discografía muy recomendable, pero su primer LP del 82 “Shake and Push” es todo un clásico. Optimismo, sentido del humor y desenfado son sus señas de identidad. The Skeletons van en la misma dirección (dos de sus componentes están en los Morells). En sus discos puedes encontrar de todo: Country, un Rock clásico, Garage, Surf, Pop de toda la vida, e incluso homenajes a los grupos de chicas de los 60 con estilizados arreglos de vientos. Ojalá pronto unos u otros nos alegren con un nuevo disco. Suena “Trans am” de los Skeletons.

Young Fresh Fellows: La banda más divertida del noroeste del Pacífico, son el complemento perfecto al veneno de los Sonics, a los caretos serios de los grupos Grunge, o al clima lluvioso de Seattle. Desde inicios de los 80 llevan repartiendo alegría a diestro y siniestro, y aunque muy queridos en España, los Fellows deberían ser mucho más grandes a nivel público. Tiene el común denominador del eclecticismo de los grupos aquí tratados, pero los Fellows poseen una deliciosa vuelta de tuerca más hacia el Garage-Punk que les hace más enérgicos, especialmente en sus espectaculares conciertos, donde es evidente que disfrutan como enanos. Afortunadamente la llama no se extingue, y en breve tienen preparado un nuevo disco. Suena “Rock’n’Roll pest control”.

Ben Vaughn: Vale es un solista, pero a mi entender encaja en la filosofía de la “Banda de Rock and Roll”, en cuanto a espíritu de diversión y camaradería, y sobre todo a la facilidad de crear soberbias canciones. Por tanto nos lleva la conclusión que el bueno de Ben es el hombre-banda, él se lo guisa y él se lo come. Tiene la habilidad suficiente para tocar el solo todos los instrumentos, y ya sea solo o acompañado por The Ben Vaughn Combo, es dueño de una difuminada e implacable discografía. Procede de New Jersey, pero los compromisos laborales con la industria del espectáculo le obligó hace unos años a mudarse a Los Angeles, donde se gana muy bien la vida componiendo bandas sonoras para cine y televisión. El bueno de Ben asegura que le encanta tocar en directo, y con frecuencia se recorre el circuito de bares de la ciudad, e incluso de vez en cuando se viene a España con el fin de pasar un buen rato y propagar las excelencias de sus canciones. Suena “Dressed in black”.

The Hi-Risers: Vienen de Rochester, Nueva York, llevan en activo desde finales de los 90, y son dueños de una discografía que echa chispas. Demuestran que las posibilidades de unos pocos acordes son ilimitadas, al igual que su inagotable talento, que lo trasladan de forma precisa tanto en sus discos como en sus directos. Sus influencias están asentadas sobre raíces clásicas, pero también aprendieron muy bien la lección de las canciones de los grupos de la New-Wave británica, y sus predecesores de la British Invasion en los 60. Los Hi-Risers adoran tocar en España, y afortunadamente antes de fin de año les tendremos por aquí presentando un nuevo disco, que apuesto mi brazo derecho, seguro no defraudará. Suena “One note Joe”.

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The Hitmen, “Aim for the feet”

agosto 3, 2012

No hay nada mejor que reencontrarse con viejos discos olvidados, que llevan acumulando polvo en la estantería durante años, y que un día recuperas sin ninguna razón y de repente pasan a absorber toda la atención. Es el caso de “Aim for the feet” de The Hitmen, un disco que en su día confundí con algún otro de la banda homónima australiana, mucho más contundentes, en la línea de grupos como Radio Birdman o New Christs, que hacían un Rock and Roll de Garage con esencias High Energy.

En la confusión, de los “otros” Hitmen procedentes de Inglaterra, esperaba energía, volumen y grasienta contundencia, y en su lugar encontré Pop bajo en calorías, con una producción demasiado pulida, y para colmo de males, poseía algunos irritantes teclados y sintetizadores tan típicos de los 80. Tal fue la decepción, que después de la segunda escucha, el disco quedó condenado al rincón más oscuro de la estantería, a la espera de encontrar un enemigo a quién regalárselo, o un destino peor: la basura.

Pasaron los años, hasta que recientemente he recuperado “Aim for the feet”, y tras una primera re-escucha el problema se resuelve de forma sencilla, tan fácil como un disco lleno de buenos momentos, sin ninguna consecuencia, y repleto de canciones de estribillo fácil; para qué más, y más cuando se trata de temas endemoniadamente buenos que alimentan el alma. The Hitmen fueron un grupo más de la New Wave surgido en los 80, que tuvieron que luchar contra producciones planas, peinados imposibles y las promesas de convertirse en estrellas. Tuvieron una vida corta, e investigando por ahí, la sabiduría popular habla mejor de un segundo LP que de este.

Aún así, visto desde hoy, “Aim for the feet” quizás adolezca de las tendencias de la época en cuanto a ejecución y sonido. Pero una vez que te quitas los prejuicios de encima (¡Que bien te sientes!), y aceptas el disco tal como es, sale a flote un sólido trabajo de música Pop que golpea en las narices de los que alguna vez insinuamos que los 80 fueron nefastos para la música, y buscamos la vía fácil de la descalificación. Como rectificar es de sabios, nunca es tarde para reivindicar esta bendita colección de deliciosas canciones.

KOTJ Records, The Smoggers

julio 29, 2012

Actualmente vivimos tiempos convulsos en nuestro país, unos pocos se lo han llevado crudo, la vaca del ladrillo ha agotado todo su cemento, y el filón turístico tienen un límite ¿Es quizás la investigación científica una posible salida?, ¿Es el arte en todas sus vertientes la respuesta a todos los problemas? Probablemente no, pero el arte, incluida la música, es una fuente de generación de riqueza y talento, y sobre todo ayuda a definir la identidad de los países, y eso más allá de réditos y beneficios siempre es positivo.

Enfocando la música, Rock and Roll en particular, éste se ha convertido en algo minoritario, que desde la independencia se mantiene con vida gracias a promotores y algunos bares que siguen programando conciertos, tiendas de discos que calman nuestra sed, y sobre todo a bandas y fanzines (hoy convertidos en webzines y blogs) que mantienen viva la esencia, sin olvidar lo fundamental: el público que compra discos y va a los conciertos. En este panorama nace KOTJ Records, un nuevo sello vallisoletano que lleva en su carácter los rasgos del Garage, y le avala la garantía de calidad de Kick out the Jams, acojonante blog, coherente donde los haya, que analiza oscuras bandas y discos sin desperdicio, de manera honesta y entusiasta.

Oscar García, artífice de KOTJ Records, es ante todo fan de la música y lleva involucrado activamente en el Rock and Roll desde finales de los 80 con la edición en papel de Kick out the Jams, un maravilloso fanzine que fue una inagotable mina de oro de las bandas underground más oscuras de Garage, Power-Pop o Punk-Rock.  Con el tiempo, Kick out the Jams se lanzó al ciberespacio en su edición digital, sin perder una pizca de entusiasmo  y descubriéndonos en cada entrada periódica fabulosos nuevos discos.

Con estas credenciales, no es de extrañar que el siguiente paso natural a seguir por Oscar sea la creación de su sello discográfico, eso si, desde la auto-gestión, y manteniendo el nivel de calidad que le exige su blog/fanzine. La primera referencia de KOTJ Records es un E.P. a 45 rpm de tres temas de The Smoggers, una banda sevillana de Garage-Punk conducida por un abrasador sonido Fuzz, ritmo monolítico y esencias salvajes que retrotraen a la edad de piedra del 60’s Punk de la época de los grupos de “Back from the Grave” que tanto gustan por aquí, y otros insanos sonidos que cumplen con todos los tópicos musicales y extra musicales del género: Fuzz, órgano farfisa, alaridos de ultra tumba, energía, inmediatez y diversión a raudales. El resultado es sorprendente, y al igual que su debut “Chinese food”, supera las expectativas del género, reproduciéndolo fielmente en sonido y espíritu. Óscar solo pone una condición a los grupos, y es que graben una versión de un tema elegido por él. En esta ocasión a The Smoggers les ha tocado hacer “It’s just not the same” de Delinquents, un grupo de Punk y New-Wave americano de los 80 alejado de su estilo, y aunque desconcertados al principio, al final The Smoggers consiguen llevarlo a su terreno y logran disparar un pelotazo de Garage-Punk que quema las entrañas.

Para el comprador de discos, como fetichista empedernido, tan importante es la presentación como la música que contiene, y más cuando se trata de un single, un formato mucho más mimado. Así lo ha entendido Oscar en su primera referencia, con una alucinante portada y contraportada dibujada en exclusiva para la ocasión. Hasta el diseño de la “galleta” interior con el logo del sello está cuidado, redondeando así una inmejorable presentación a la altura del contenido. La tirada es muy limitada, tan solo 300 copias, y al parecer quedan muy pocas. Si estáis interesados podéis comprar el disco a través de la web de Kick out the Jams.

http://oscarkotj.blogspot.com.es/

http://oscarkotj.blogspot.com.es/p/kotj-records.html


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